Desvariando

18:22








Qué la independencia te salve de mendigar compañía, qué el carácter te salve de la prisión emocional y qué tengas tantos favores pagados que no tengas que fingir amor. 
Son mis más profundos deseos. Ni mi peor enemigo merece respirar el caos de los sentimientos.

Que puedo decir de mi, deseo darme un largo paseo por los jardines del olvido, pero no a mal, antes como un signo de mi buen juicio (que puede ser temporal) para recapacitar. Me apetece investigar profundo mis miedos y si ando en distracciones mundanas seguro lo convierto en una tarea para después. 

Y ya he cometido tantos errores a tan corta edad, que con un poco más de astucia y paciencia puedo corregir actitudes; no para llegar a ser un buen partido, sino para sentirme mejor persona. 
Aunque hay un gran dilema aquí en esta cueva donde destila frío. Alguien toca a mi puerta y no quiero abrirle, aunque precisamente no está ni en la puerta. Pero, esta vez el rechazo no puede ser tan fatal como de costumbre, debo pensarlo bien porque la conveniencia me golpea la cabeza y están en juego más beneficios de lo que pudiera imaginar. ¿No es acaso esto horrible? jamás me clasificaría como una interesada, tengo un ojo cliníco eso no lo niego, pero de ahí a aprovecharme de alguien... Aunque esto no sería así, porque él también se estaría beneficiando. De ahí mi deseo: qué tengas tantos favores pagados que no tengas que fingir amor... 

Cómo envidio en este momento a las personas que saben actuar a la perfección y que sus cargos de consciencia se resbalan en la codicia. No piensen mal, no es el caso de una cazafortunas con un anciano millonario a punto de morir, si fuera así, ni lo pensaría no estaría en mis posibilidades. También sé que el drama me va a terminar haciendo una corona porque la forma en que cuento las cosas estimula la imaginación de cualquiera. 

Estoy desvariando, mi cabeza desordenada esta casi en demolición. ¿Alguien me puede prestar su vida por 24 horas? Yo se la devuelvo es solo para ver otro paisaje con los mismos ojos. 

Puedo decir secamente que no, y analizar otras opciones para mi caso pero, ¿Qué tanto gano? ¿Qué tanto daré? ¿Qué tanto pierdo? Todos tenemos un diseño, un proposito y miles de formas de alcanzar un objetivo. Unos más dispuestos, otros más cerrados. 

Mi reloj de arena se esta consumiendo. 
Mis principios siguen intactos pero algo dudosos. 
Por ningún motivo quiero recurrir a la desesperación, si pudiera contarles la realidad del asunto, si pudiera encontrar una solución... Si pudiera tan solo tener el poder de cambiar algunos fallos del destino, todo absolutamente todo, tendría otro color. 


ADARA 


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