Mundos dispersos y adversos: El mundo de Marcos

11:19




Cierra puerta.
Prende un cigarro.
Camina hacia su ferrari. No sabe para donde va, solo quiere irse rápido de la casa de Carla.
Marcos es así. Le huye a las que lo quieren.
Es un día perfecto para manejar su coche, coloca una de sus canciones favoritas: Another brick in the wall. Prefiere el rock clásico aunque es un hombre muy actual.
Va por las calles como el dueño del mundo, además Marcos no tiene una belleza pulida y sofisticada como la de Matías sino un atractivo de esos sexys y masculinos. Una barba sin afeitar, un marron muy ocuro en sus ojos y una sonrisa que delata una malicia muy interesante.
Otro cigarro porque el clima lo amerita, es esa brisa fresca que se enreda en los cabellos y que te permite estar vestido como se te de la gana.
A diferencia de los demás Marcos disfruta tremendamente sus momentos a solas. Cuando se encuentra así el recuerdo de su hermano lo acompaña...Eric su hermano mayor quien lo envició al cigarrillo y se suicidó unos meses después de Marcos graduarse del colegio.
¿Ya saben por que Marcos cambió?
Eric era su ejemplo a seguir, su mejor amigo. Marcos tenia 18 años cuando pasó y Eric unos 21... Ha sido un año emocionalmente duro para este ´bad boy´que se ve fuerte.
-Ahora tendrías 24, ¡Feliz cumpleaños hermanito! ¡Otro cigarro por tí! fechas que no se olvidan como ese 21 de junio cuando la luz se apagó.
Para el coche y entra a ese bar, a ese primer bar al que lo llevó Eric cuando cumplió los 18. Se devolvió el casette y recordó las palabras tristes y lejanas que él le dijo ese día mientras como es de esperarse compartían un cigarro:
-Hermanito, debes ser  fuerte. Un día no voy a estar y te tendrás que enfrentar al salvajismo que domina la vida. Soy tan joven hermanito y estoy tan cansado de experimentar, de jugar con mi cuerpo, de aparentar estar cuerdo. No soy un ejemplo ni para ti ni para nadie. Quiero por favor que te bajes de esa nube y no sigas a nadie solo piensa en tí.
(Lagrimas)... Los ojos más apasionados y furiosos están debiles, están nostálgicos.
-¿Por qué? ¿Por qué? Aún no estaba listo, aún te necesitaba-. Sigue ahí sentado en la barra hablando en voz muy baja con el recuerdo, lamentando no cambiar el ritmo del tiempo y las situcaciones...
Son las seis de la tarde, para terminar de consumar ese 21 de junio. Decide ir al cementerio. Inmenso, tranquilo, y doloroso.
-Sé que estas siempre conmigo y quizá sea absurdo venir a uno de los lugares que más odiabas y en el que ha quedado tu cuerpo-.
Otro cigarro para ahogar la pena... -No más por hoy hermanito. Me alegra haber compartido contigo-. Deja una caja de cigarros sobre la lapida y se marcha.
Ahora le da impulso estúpido de ir tras Antonia.
-toc, toc
-¿Quien es?
Nadie responde.
-Si eres tu Marcos es mejor que te vayas sigo ocupada.
-¿Me vas a cambiar por ese perdedor?
-¿Quien dijo que estas conmigo para cambiarte?
-¡Has lo que se te de la gana! Lo dice en tono muy subido.
-Eso hago siempre, ¿No lo has visto?
Se va realmente furioso, dandole patadas a las cosas. Desafortunadamente Antonia le brindaba esa indisciplina, mala acitud y personalidad retadora que lo volvía loco de la cabeza a lo pies. Un poco mazoquista. Le atraía el dolor, quería volverse fuerte; llegar  al punto de no importarle nada.
Cuánto te falta Marcos... cuidado con esa careta se te puede devolver. Termina la noche en su sillón favorito mientras se consume otro cigarro.

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