Mundos dispersos y adversos: El mundo de Luis

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La agresión de Antonia mandó a el pobre diablo a su pobre celda.
Luis vivía con su tío a raíz de que sus padres quedarón en la ruina. Seguía en el mismo circulo social, aunque medio humillado. No le gustaba estar en la lujosa mansión de su tío Juan, el cual era homosexual. Ese turbio secreto e inclinación reprimida de Luis hacía no tolerarlo. Era más fácil huir o por lo menos aparentar que su rollo eran las chicas; y  que mejor fachada que Antonia que alucinaba con su sexo.
Así todo delgado, medio alto con sus cabellos desordenamente negros; sin rumbo aunque siempre llegaba al mismo sitio: el apartamento de Sebastián su supuesto mejor amigo y amor secreto. 
A casa de su tío iba por ropa y dinero, a donde Sebastián por consuelo y compañia. Cuando sus padres huyeron de la ciudad por el escandalo, aparte de su tío, su amor platonico fue el único que le dió una mano, era incapaz de contarlo a todos porque su vergueza quizá era mayor.
-¡Sebastián! ¿Me abres por favor?
-¡Luis! ¿Otra vez te ha echado Antonia? Le falta un tornillo -Responde Sebastián de broma, pero alegre de saber de Luis-
Entró y se tomaron unas cuantas cervezas. Nuestro pobre diablo moría por besar a su mejor amigo, pero como sabía que eso empeoraría las cosas reprimió ese sentimiento, discimulándolo con Antonia en la conversación.
 -¿Qué le ha pasado hoy a la loca que te da posada?
-Ni idea, sabes que nunca dice nada, solo se pone furiosa y me echa.
-¿Has ido hoy a tu casa verdadera?
-¡Qué bromista Sebastián! Claro que fui. A cambiarme de ropa y a sacar algunas cosas.
-Me imagino que también a pedirle algo de dinero a tu tío. Deberías dejar de ser tan duro con el, mira que te ha dado techo después de lo de tus padres...
(Silencio) Siempre era un tema incómodo. 
-Yo lo sé, me lo has dicho miles de veces. Pero es inevitable, simplemente no puedo aceptarlo. ¿Cambiemos de tema si? 
-Esta bien tío, tenemos parciales pongamonos a estudiar y esta vez en serio no quiero estarte cargando en todos los examenes.
Luis le perdió el gusto a todo, inclusive estudiaba arquitectura para quedar junto a Sebastián. No sabía que quería claramente en la vida. Aunque bueno es lógico. Venir de una madre obsesivo compulsiva por las compras y un padre sin carácter que aceptaba todo sin protestar. 
¿Qué esperar de un hijo único al cual no le prestaron mucha atención y tenía que lidiar con una madre que siempre quizo tener una niña para aumentar su ego?
 Y claro, la quiebra inminente al no saber administar la fortuna. Sus padres se fueron de la ciudad para aplacar el escandalo e inventaron que fue un cambio para bien, dejando a Luis con su tío... 
Pocos se dieron cuenta de la verguenza, a veces sus amigos le hacían bromas que no tenían ninguna gracia, así es la gente rica y él entre dentro y fuera se dió cuenta de eso. 
¡Sin dinero no eres nadie! Así se sentía, pero lo discimulaba con su actitud de "todo me da lo mismo". 
-¿Me puedo quedar hoy en tu casa Sebastián? 
-Claro que sí. Eres bienvenido siempre. 
-¿Me prestas una camiseta por favor?
-Están en el armario, en la parte de abajo.
-Gracias.
¿En qué te estás metiendo Luis? ¿Un día te follas a Antonia y al otro te quedas en casa de tu amor platonico que es tu mejor amigo y te le colocas la ropa como acto de deseo? 
¡Qué inocente Sebastián! 
No sabe las intenciones negras de su amigo, ustedes tampoco, nadie lo sabe, nisiquiera el mismo Luis.


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