Mundos dispersos y adversos: El mundo de Aurora

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-Tienes cita con el psiquiatra hoy ¿no?
-Claro que sí, voy ahora mismo para allá.
-¿Soñaste con él de nuevo cierto?
-No responderé a una pregunta obvia mamá.
-O sea que la medicación es un fracaso.
-Me la han aumentado ya dos veces este año. Supongo que hay cosas más fuertes, que ni los medicamentos eliminan.
-Aurora sabes muy bien, que lo que tienes a parte de tu transtorno es una obsesión con ese pobre muchacho.
-El tema ya está más que hablado, mis sentimientos hacía él no tienen reverso, lo único que me preocupa de ello, es que en algún momento me salga de mi, y haga algo indebido. 
-¡Ten cuidado! 
-Me sé cuidar sola perfectamente, lo de Sebastián, ya es otro asunto. Nos vemos en la noche, de ahí voy a la Uni.
Su madre hace una mueca con algo de preocupación disimulada. Ha sido de naturaleza una madre controladora que ahora se le ha salido de las manos su esposo y su hija. 

Aurora es brillante, siempre lo ha sido. Notas perfectas desde guardería, con un comportamiento impecable. 
Aunque tiene un pequeño secreto, algunos  problemas mentales que solo se controlan con pastillas. Tiene una facilidad de obsesionarse con las cosas, antes era de la ciencia, ahora de Sebastián.
 Lleva perdida y locamente enamorada un par de años. Antes estos chicos compartían escuela y fue dónde nacieron muchos de los conflictos internos que viven ahora a una edad más madura. 

Aurora tiene una habilidad para disimular sus trastornos, tanto así que nadie sabe que va a un psiquiatra y toma medicación. Antonia es su mejor amiga, y en comparación, a simple vista se ve que le faltan más tornillos que a Aurora. 
¡Así es el mundo de los engaños! Quien menos piensas es quién te resulta sorprendiendo. 


-Señorita Martins puede pasar.
-...
-Cuenteme,¿Que tal ha ido la semana?
-Doctor Ralf, he vuelto a tener el mismo sueño de cada miércoles. Será que ese día me voy a morir que este suceso está peor que mi regla, odiosamente puntual, ¿O cree usted que yo misma estoy pre disponiendo mi mente para que viaje a aquel sueño que parece un vago recuerdo de una vida pasada?
-Tranquila señorita Martins, volvemos a lo mismo de siempre. Ya sabemos que lleva alrededor de cinco años con el mismo sueño, todos los miércoles. Sé también que se toma la medicación porque su madre casi se lo suplica y que los ejercicios que yo le he sugerido poco los ha practicado, no llevamos en estás terapias 2 meses, llevamos 10 años, tengalo presente. 
-Doctor Ralf... ¡Qué le puedo decir! un tiempo si los hice lo admito, un tiempo estuve firme en mi decisión de dejar a Sebastián ir de mi vida, pero... ¡Ustedes no entienden! ¡Él es perfecto! siempre lo ha sido... 
Digame, ¿Cómo dignarme a dejar ir a un hombre como él? 
Guardo las esperanzas de que en algún momento de su existencia se de cuenta de que no necesita a nadie más en su vida que a mi, que elimine todo pensamiento hacía la vacía de Carla y este conmigo. ¡Pasará y yo lo sé! Además lo besé ayer... Y no me correspondió del todo, pero tampoco se negó. 
-Señorita Martins, pongase de pie y mire su rostro en el espejo, ¿Qué ve? 
¿No le parece que su semblante debería ser otro? Su odio hacía una sus ex compañeras siempre me ha preocupado mucho, incluso diría que un poco más que ese "amor idealizado y enfermizo por su amigo", si es que así se le puede llamar. 
-Con todo respeto doctor, usted solo debería limitarse a escuchar y no meter las narices en mis asuntos, total, mis padres le pagan una suma bastante considerable para mantenerme calmada y si sigue con sus consejillos, yo no voy a estar calmada, y usted va a perder a la paciente que le paga todos los caprichos. 
-Note sus cambios de humor señorita Martins, se comporta como la burguesa engreida que no es, y antes actuaba como la obsesiva controladora e inicialmente se le notaba curiosa y dispuesta a tener una sesión amena. 
-Solo con usted y mis padres tengo la libertad de hacer estos numeritos, discúlpeme doctor, siento que mi papel en este escenario del que se desprende mi vida me está quedando grande y que aferrarme al imposible de Sebastián es lo único que me mantiene casi viva, si no fuese así creáme y usted que me conoce mejor que nadie, tiene total conocimiento de que en un cementerio o en un río me encontraría. 
-Hoy hemos avanzado, me alegra escuchar por primera vez de sus labios lanzar un imposible hacía su amigo. El proceso de aceptación, es un proceso largo y ya dió el primer paso. 
-Yo no quiero, me niego rotundamente... 
Responde Aurora con la cara palida y los ojos bañados en lagrimas.
- ¡No voy a seguir hablando con usted! ¡No hoy! 
Sale del consultorio y tira la puerta. 
El doctor Ralf se encuentra constantemente en una encrucijada, el tratamiento se empezó a la temprada edad de 11 años, los siguientes cinco años apuntaron muy buenos resultados pero al llegar la adolescencia las hormonas torcieron el esfuerzo de años. 

Destrozada, se va directo al laboratorio de la universidad. Estaba claro que aquella peliroja iba a ser muy buena en su trabajo, una futura física que dejaría huella sin duda alguna.  Ella es de las personas que para huir de sus demonios lo entrega todo en su trabajo, como tapando un volcán que va a hacer erupción, pero sin fecha concreta. 

Conserva en su cartera unas cuantas fotos de Sebastián que le robó en algún momento. Las saca de ese bolsito, las mira fijamente, sonríe y las besa. Toda una psicópata aparentemente inofensiva. 

Tanto por contar Aurora, tanto que esconder. 
 Después sabrán cuál es el sueño que persigue las noches de ese cerebro demente. 
Otro mundo que pende de un hilo, otro mundo enlazado respirando apariencias.





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