Odio

1:49



Por este poema conocí a César Cano, un hombre que cautivó mis ojos con palabras como éstas. Quería que más personas conocieran este contenido que transmite sentimientos tan profundos. 






Odio todo de vos. Odio esos deseos de estar contigo siempre y odio también no poder satisfacerlos, porque odio profundamente que vivas tan lejos de mi casa y duermas tan lejos de mi cama. Odio cómo sonreís y cómo me vuelvo un estúpido frente a vos. Odio cada vez que me hayas ignorado, cada beso que no nos hemos dado y todas esas veces que me he quedado esperándote en la calle, en la lluvia, en la parada del bus, fumando un cigarrillo, maldiciendo y escogiendo las palabras que diré si en algún momento apareces, con los pies empantanados y con una excusa inverosímil. Odio sentirme alegre por tu culpa, pero odio más cuando me siento así, y alguna palabra, alguna frase o motivo cualquiera me derrotan y pienso que no vale más la pena intentar calar en vos. Odio sentir que tengo algo de esperanza y que no seas vos la que me dé luz verde, sino que sea yo quien me lo invente sin razones. Odio que seas parte de mi vida. Odio el 12 de Enero que te conocí y odio recordar esa fecha como si fuese un gran tesoro. Odio no saber qué piensas y sentirme herido con lo que no has dicho ni nunca dices. Odio fingir que no te quiero tanto como te estoy queriendo y odio ser tan malo cuando finjo. Odio que sepas salir ilesa de cada situación mientras yo me desmorono y me esfuerzo para herirte. Odio que no sangres y odio sangrarte en el día y en la noche y que galopando vayas destruyendo cada cosa que te escribo, remplazando todas las palabras y sellando con tu nombre los finales. Odio que me enredes y que luego me desates y odio suponer que cuando te pienso vos quizás me estás pensado. Odio caminar por una calle y ver miles de mujeres, todas tan hermosas, tan hermosas, pero ninguna como vos, ni con tu risa de tonta ni la manera tuya  de mover las manos cuando hablas. Odio creer que ninguna se parece a vos, que sos única, que sos mi vida y que basta que me mires para que yo me pierda en tus relieves y planicies y caiga en tus abismos. Odio que nunca me llames ni me digas que me quieres y cuando esté borracho no tenga un lugar donde encontrarte y perder la pena y gritar que estoy loco, que soy cobarde y que si me dijeras que me quede, me quedaría, cuidado de que nunca sufras, porque odio cuando sufres. Odio tener que despedirnos y esa sensación de darte un beso y no saber si puedo darte otro y querer tomar tu mano frente a todos para que vean que nos enredamos, y que como excusa te dije que tenía mucho frío entre los dedos. Odio la idea de perderte y odio la idea de que no sos mía porque yo me siento tuyo. Odio que me tengas, que me tengas todo y saber que haría cualquier cosa por estar contigo y verte feliz, y saber que no dudaría un segundo en marcharme lejos, si eso me pidieras. Odio recordar tus manos y tus uñas despintadas y el olor de tu cabello y cómo te distraes y me haces caso y te endureces y te marchas. Odio que te quedes porque luego sé que tendrás que irte y yo me quedaré solo, aguardando tu regreso sin conciliar el sueño, dibujándote en la pared del cuarto y en las sombras y en los libros de amor que leeré llorando. Odio admitir que lloro, porque pretendo hacerme el fuerte pero no soy más que un niño que busca en ti el refugio. Odio ser tan miserable y estar seguro de que no puedo darte nada porque solo tengo odio y vos lo tienes todo para mí. Odio ser tan egoísta y que si no te quedas yo me quedo gris  y envenenado. Odio que seas mi salida y mi regreso, que no me digas hasta cuándo tengo que guardarte mi cariño y mi esperanza. Odio haber perdido el rumbo y que mi brújula no señale el norte y siempre me lleve a vos, el fin del mundo. Odio no poder echarte al olvido y recordarte en una canción o en dos o en todas y no saber cantar bonito para cantarlas a tu oído y que vos te alegres. Odio estar tan fuera de ti, tan aparentemente lejos de mí, que siempre me parezca más a vos. Odio extrañarte, quererte, saberte lejos, y que no puedo llegar hoy ni quizás mañana, pero de pronto, otro día, cambiará la suerte y estarás conmigo. Odio todas mis contradicciones y todos  mis dilemas y lo que más odio es no tenerte cerca para que me abraces y me hagas saber que lo odio todo, pero a vos te quiero.


You Might Also Like

1 comentarios

Like us on Facebook

Flickr Images

Subscribe