Entre espinas y rosas

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Con él la vida se va en un parpadeo. 
Llegó el amor de nuevo de la forma más turbia posible. (normal en mi, por supuesto).
No era precisamente el tipo de hombre que me atrae pero tenía algo que lo hacía peculiar, así su aspecto pasó a segundo plano y yo me fui perdiendo en el camino, cegada por un encanto infernal. 

Sí. Era el típico "chico malo", con una historia oscura, con una vida de mierda que resulto atrayente al instante. Mi círculo de amigos al principio no aceptaba mucho esta etapa y relación que no tenía futuro. Y aunque lo sabía, no podía evitarlo.

Conocí mis demonios y sus demonios, todo a la vez. Se fue convirtiendo en una droga, en un mal tan necesario e imposible de dejar. 

Le seguí hasta Estados Unidos le tolere maltratos y drogas. 
Terminar y volver, eso era lo de siempre. 

Me aferré por ser algo prohibido y distinto a todo lo que había probado. El sexo era incomparable, sabía que estaba en el lugar equivocado, mi mente siempre lo supo pero mi cuerpo permanecía inmóvil al tenerlo cerca.


Hasta que, cogí fuerzas y decidí sacarlo de mi vida. Una decisión dolorosa y difícil pero era por mi bien. Así que hice maletas y volví a Colombia con las personas que se preocupan de verdad.

En muchas ocasiones es fácil juzgar y señalar con el dedo los errores ajenos, mirar la superficie y no el fondo. Yo crecí sin mi padre, quizá anhelando una imagen masculina cometí como todo ser humano errores, intentando encontrar el amor, para querer y ser querida.


No sé si volveré con él en algún momento, porque le amo, porque me busca y no es así como así dejar algo tan intenso, pero en dolor va menguando y con los días se hace llevadero, ser fuerte a pesar de las circunstancias, ser fuerte a pesar del daño y las cicatrices que quedan.




ALICIA


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