Las mil vidas de una noche

23:29





III


"Todo pasa, todo sana. Y la felicidad regresa. Nadie muere de amor te lo aseguro."
No sé de quién es propiamente la frase pero es la típica que quieres escuchar cuando estás en mi situación.
Han sido ya dos semanas, no sabría como explicar el frío sentimental que me cobija. Es sentir la distancia en la distancia, el corazón vacío sin ganas de cambiar.
¿Cómo reaccionar verdaderamente ante eso? ¿Es así como deben terminar las cosas? ¿Sin más?
¿Debería escribirle e intentar hablar de una vez por todas?
Qué difícil son ciertas situaciones.

Te sientes impedida sin saber exactamente cuál es la mejor forma de arreglarlo.
¿Dejarlo partir? ¿No hablarle jamás?
Precisamente el sábado me vi con unas amigas y hablamos del tema.
Su mejor consejo fue que dejara todo así. Cenamos en el restaurante 'Le María' situado por Gran Vía (muy recomendado). Allí conocí a uno de los amigos de Elizabeth, un tipo muy simpático, manager del mago que fuimos a ver después. Reímos a carcajadas. No sé como lo hacía, pero todo se veía tan fácil e increíble (trucos de magia tenían que ser).

De allí nos fuimos para Opium (una de mis discos preferidas) Estuvimos allí lo que restaba de la noche, por un momento olvidé a Antonio y me lié con un banquero que estaba en frente mío ¿Por qué? Ni idea, el instinto animal, además estaba un poco ebria, el tío era muy guapo y no le volvería a ver en la vida, daba igual.

Bailamos, fumamos, bebimos, cantamos; compartimos secretos y felicidad (Esa que viene efímera pero con sustancia).

La ginebra nos llegó hasta donde más no nos podría llegar. Terminamos en un after, del cual no recuerdo mucho su aspecto pero de seguro bonito bonito no era. Ya no podía más había sido una gran noche y era hora de volver, de buscar cama de conciliar sueño.

Estaba en ese punto 'consciente-inconsciente' de la ebriedad. Llegué a casa, pijama y caer como un pollo.

Llegó el domingo mortal. No podía con mi alma, volvió él a mi pensamiento. Como esas enfermedades de las que uno se siente curado y recae de la forma más absurda.

Quería llamarle con la mente y que me escribiera, para rechazarlo y hacerle sentir un poco lo que yo sentía. Pero no todo sale como se desea, era un capricho mal intencionado y por tal razón no llegaría a pasar.

Transcurrió la tarde en el sofá hasta que me entró hable y fui por algo rápido y barato: Un Kebab. (Que se pierda el glamour)
comí, leí e intenté escribir para despejar pero fue imposible, intenté dormir pronto (tipo 12) y lo conseguí. Va pasando, va sanando, no se olvida pero deja de doler...



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3 comentarios

  1. Hola. Me ha gustado bastante tu blog aunque en algunas ocasiones tu post me resultan impactantes, pero en el fondo me gustan esos giros inesperados.
    Aporto mi granito de arena y me quedo por aqui.
    Nos leemos.

    Chispiletras.

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  2. Hola! Vengo de la iniciativa de granitos de arena. Tras ver tu blog he decidido que me quedo por aquí porque me ha encantado. Te invito a ver el mío.
    Nos leemos :)

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  3. Hola!!
    Pues seguramente ya te habrán dicho que el tiempo lo cura todo, pero es que realmente es así. El tiempo y la fuerza de voluntad de querer salir adelante!
    Mucho ánimo.
    Saludos! <3

    PD: Vengo de la iniciativa Granitos de arena, así que me quedo por aquí! ^^

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