Reverso

18:54





Es como rozar la arena en el mar y sentir la inmensidad de la nada.
Aquella belleza, tan simple, tan nuestra hoy es solo una leve brisa que se quedó donde un día creímos querernos.
Se fue, sin palabras que justificaran de alguna forma porqué después de un tiempo ya no vemos igual a la persona que ha estado siendo más que esa necesidad de compañía irremediable que deseamos todos.

La miras y en sus ojos hay un vacío...
Ya no estás tú, ya no está nadie.

Y es que cuando la causa es un tercero, el dolor no es tan amargo. Dar vueltas, y culpar a la rutina, a las palabras mal dichas o, a la intención que jamás cumplió su misión.




Suspendidos en ese misterio que parecía antes un romance podríamos preguntarnos si seguir cerca es conveniente, si ser amigos es posible...
Un café, una sonrisa, pero, ¿Se me fue de mi todo el sentimiento? 
Mientras cae la lluvia lo pienso, y cómo voy a engañarme a mi misma, cómo voy a decir que aún hay un "aún".

Buscando razones para acabar con ese amor, con ese amor caprichoso que no piensa irse tan fácil,
encuentro incontables, la lógica ya me lo había dicho pero como mencioné antes este corazón dejó de ser sumiso y no lo quiere aceptar. 






Entre escritos y mentiras (las que me repito todo el tiempo) 
soy consciente de que no debo justificarlo más; que es absurdo atarse a alguien que ya pasa, 
que me he ido convirtiendo en un recuerdo borroso que en poco tiempo estará reducido a cenizas...

Alguien siempre quiere más, alguien siempre termina herido. Cómo podemos llegar a ser tan ingenuos en el amor o, peor aún en esa sensación extraña que no tiene nombre aunque se le parece bastante.

Se irá, en un momento determinado, cuando ya no le echemos leña a un fuego que suplica apagarse, cuando aceptemos de una vez por todas que el ciclo se ha cerrado y que estar ahí para alguien que ya se aburrió es agotador. 





Romper en llanto. 
Aislarse.
Ser quién somos de verdad, humanos que sufren y asimilan el dolor al rojo vivo. 
No hay más realidad que ésta, adiós fantasía. 
¿Adiós? 
Cerrar los ojos y volver allí, a esa imagen mágica que saca sonrisas y lagrimas, desear como nada estar de nuevo, para palpar, para deleitarse un poco mejor de esos momentos fugaces que ya no se repetirán. 

Estar en el campo, verano, sol radiante, abrazos, música a todo volumen, gritar de felicidad.





Él me acariciaba y reía a carcajadas mientras en el coche sonaba alguna canción en inglés. 
Yo le miraba entusiasmada, mi cabello desarreglado por el viento, seguía tan natural en medio del caluroso clima, mis manos tocaban las suyas con especial timidez, era tan nuevo para mi volver a sentir, no lo podía creer,
pensé que sería lío de esos que pierden el toque en pocas semanas.
Teníamos una sincronía especial, de esas que no se encuentran mucho, que no están por ahí, de las que llamas suerte o destino. 




Otra vez, después de mil veranos y sucesos extraños volvía a dormir pensando en alguien.
Pasaba noches en vela hablando con él, o atormentándome por lo mismo. 
Como un mal necesario, un vicio adquirido sin necesidad. 

Y es inevitable, volvemos a caer, entre rosas y espinas. Entre gozo y dolor en el pecho.
Nos gusta ese sube y baja, quizá para darle emoción a esta parodia mal escrita, a estos tiempos tan hostiles en los que vivimos. 

Parece mentira, parece que mi cabeza me engaña y crea de ti una versión mejor. 
Delirando entre esos jardines perfectos donde me querías y yo no podía pedirle más al cielo, pero eso no llegó. 
Ni vimos las estrellas, ni compartimos la noche entera, me eras dado por trozos y dibujé en mi mente lo que le faltaba a ellos.
Y después fui consciente, te vi de nuevo y ya no eras tú.






Esa piel por la que creí morir, no era diferente a ninguna otra. 
Era de nuevo una persona más en tu universo, sin importancia, ordinaria, echada a un olvido más frío que el odio.

Desperté y resulta que idealicé cada gesto y palabra, bailaba sola una melodía que pensé que compartíamos. 
 Te observaba y joder, no era igual.
Se acabó, todo el encanto, y era hora de admitirlo.
No había deseo, ni interés de reparar nuestra ya rota relación. 






Ni un último polvo, ni siquiera una copa de vino que simbolice el adiós.
Tan crudo, como terminan siendo todas las rupturas y más esas que desde el comienzo significaron complejidad. 

La mente en ocasiones queda en blanco porque volver a los recuerdos bellos y estar en la realidad es una tortura. 

¿Cómo volverlo a mirar? 
¿Cómo adaptar tu vida a nuevas personas? 
Nuevos caprichos, nuevos demonios, nuevos gestos...
Reverso
Reverso
Reverso.



(DEDICADO A TODAS LAS PERSONAS QUE HAN PASADO POR UNA RUPTURA QUE DEBIÓ EXISTIR HACE MUCHO TIEMPO; PARA LOS QUE LES CUESTA OLVIDAR AUNQUE YA ESTÉN EN EL OLVIDO).




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4 comentarios

  1. Me ha encantado. Realmente no encuentro palabras para describir las emociones que tus palabras me han transmitido pero lo han hecho, sin ninguna duda.

    Un beso.

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    1. Me alegra infinitamente leerte, gracias por comentar y espero verte de nuevo por aquí.
      Saludos :)

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  2. Que bonito, me ha gustado mucho, me quedo siguiendote y te invito a mi blog, saludos ;)

    http://estoyentrepaginas.blogspot.com.es/

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    Respuestas
    1. Ohhh muchas gracias! me pasaré encantada por tu blog! besos :))

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