Entre paredes y silencios

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I


Tengo que recordar.
Y no para torturarme, no para pensar en lo que pude cambiar, no para sentirme culpable o infeliz por hacer las cosas tan a mi manera.

Revivo el momento sin dolor, sin nostalgia. Lo vuelvo a tener presente para dejarlo ir, para que vuele libre sin sentirse atado a mi memoria.

Entre paredes y silencios encuentro una paz que no cambiaría ahora por nada.

Sin demonios, ni cadenas.
En lugares ajenos, y ropas prestadas pero tan mía como nunca.




II

El espejo lo sabe, yo lo sé. No puedo ocultarme. 
Cada persona brilla con luz propia decía Eduardo Galeano, todos manejamos intensidades distintas, por eso somos incomparables. 

Me lo pregunto muchas veces ¿Cómo podemos desear ser alguien más? 
Es comprensible odiar nuestras vidas a ratos independientemente de cuál sea la carencia. No nos podríamos basar en qué el dinero que es un buen soporte y que condiciona el estado de tranquilidad. Sigue habiendo miles de personas en el mundo que tienen las cuentas bancarias llenas y un corazón tremendamente vacío o una salud quebradiza. 

Pues nada nos salva de la muerte, más nuestro paso por este infierno decorado lo podemos hacer algo más ameno, volvernos inmortales en la memoria de alguien. 
¿Quién quiere un cielo si consigue tal privilegio?



III

Algunas noches (quizá más las de invierno) extraño la efímera casualidad, el destino traicionero y uno que otro te quiero falso que dijo alguno de mis ex. 
En éstas más calurosas, imagino cosas, pienso en los nuevos amores y si llegaré a querer a alguno de verdad, con ese sentimiento loco perdido. Me cuestiono mucho, más cuando las películas de amor con su cliché tradicional no me consuelan. 
Y sí, quisiera buscar un cigarro, sentarme a escribir (con la excusa de terminar el libro que empecé hace dos años) y un café o té helado, dependiendo el clima. 
Pero soy una muy mala fumadora,  los vicios se resbalan en mi independencia. 



IV 

Aunque todos siempre somos adictos a algo. Quizá yo sigo en mi búsqueda voraz. 
Llevo años buscándome y los que faltan. 

Pero ya empecé el camino, he ido aprendiendo y entre las lecciones de la vida me di cuenta que, eso de llevar algunas formalidades con personas que no nos agradan ni nos aportan mayor crecimiento es inútil. 
Respeto siempre, a cualquiera. Ayuda de corazón a quién la necesite. Confianza y lealtad a quién se lo gane. 

El tiempo es muy relativo, podemos odiar en un segundo o amar toda nuestra existencia. Podemos explorar en la juventud y sentir que ya lo hemos vivido todo, como podemos ser viejos y sentir que nuestro cuerpo sigue tan virgen en experiencias como nadie más, aunque siempre hay alguien, estamos en esa línea media entre el peor y el mejor. 




V

El libro que ven en la foto tiene un valor sentimental. Por ese día que cotilleaba la estantería de mi padre, y ahí estaban las Flores del mal de Charles Baudelaire. 
Es cierto que a los 13 años me pareció algo extremista, pero con el tiempo mi fascinación por los poetas malditos y su decadencia. 
Bohemios y únicos, mentes brillantes y retorcidas, adelantadas para su época; con la suerte más torcida y variada. 

Aquí uno de mis poemas favoritos de aquel libro.

Himno a la belleza:

¿Vienes del cielo profundo o surges del abismo,

Oh, Belleza? Tu mirada infernal y divina,

Vuelca confusamente el beneficio y el crimen,
Y se puede, por eso, compararte con el vino.



Tú contienes en tu mirada el ocaso y la aurora;

Tú esparces perfumes como una tarde tempestuosa;
Tus besos son un filtro y tu boca un ánfora
Que tornan al héroe flojo y al niño valiente.



¿Surges tú del abismo negro o desciendes de los astros?

El Destino encantado sigue tus faldas como un perro;
Tú siembras al azar la alegría y los desastres,
Y gobiernas todo y no respondes de nada,



Tú marchas sobre muertos, Belleza, de los que te burlas;

De tus joyas el Horror no es lo menos encantador,
Y la Muerte, entre tus más caros dijes,
Sobre tu vientre orgulloso danza amorosamente.



El efímero deslumbrado marcha hacia ti, candela,

Crepita, arde y dice: ¡Bendigamos esta antorcha!
El enamorado, jadeante, inclinado sobre su bella
Tiene el aspecto de un moribundo acariciando su tumba.



Que procedas del cielo o del infierno, qué importa,

¡Oh, Belleza! ¡monstruo enorme, horroroso, ingenuo!
Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puerta
De un infinito que amo y jamás he conocido?



De Satán o de Dios ¿qué importa? Ángel o Sirena,

¿Qué importa si, tornas —hada con ojos de terciopelo,
Ritmo, perfume, fulgor ¡oh, mi única reina!—
El universo menos horrible y los instantes menos pesados?




VI

Aquel piso...Tan acogedor...
Era la huésped de un buen anfitrión y esa noche así de la nada, se me ocurrió pedirle que me hiciera fotos. 
Antes me había hecho una que otra, pero estas eran diferentes. 
 Llevaba puesta su camisa, me fumaba su cigarro, leía en su mesa, hasta usaba sus gafas y dormía en su cama.
Como escribí antes, estaba de prestada pero me sentía muy mía. 

Con la libertad de hacer y de estar con quien yo quiera. 

Y fue de esos fines de semana que necesitaba hace mucho, perder la noción del tiempo, sentirme yo misma y hablar de cualquier cosa, alegrarme de que me agradara estar con alguien, solo con sentir su presencia. 
(Levaba largas semanas sin querer ver a nadie, sin soportar a los demás ni soportarme)
Quedando más por cariño o compromiso que por gusto.
Así fue, creo que será algo que quede guardado en mi memoria. 

Ya no importa si le vuelvo a ver, o si mañana me voy a otra parte lejos de aquí. 

Nada nos pertenece , hay que disfrutar los momentos que nos ofrece la vida sin retener a nadie, dejar que cada uno vuele a su ritmo y en su sintonía. 




VII

Ya casi termino este post extenso, que espero no haya sido "insufrible" 
De lo que me queda por decir:

-Buscar la sincronía y vive a veces muy rápido y otras disfruta lento.
-Encuentra tus pequeños placeres ( El sexo mañanero, el sushi para la depresión, las noches de fiesta loca, el abrazo de tu madre, escuchar un "te extraño" ¡Exquisito!) .
-Disfrutar el tiempo de calidad contigo mismo, atreverse a hacer cosas nuevas solo da un poco de vértigo pero es bastante satisfactorio. Invitate a cenar, ve al cine, camina en algún parque lindo...mi actividad favorita es ir sola a los museos de Madrid, otro placer muy sencillo. 
-No pongas a nadie por encima de ti. Ni amores, ni amigos. ni nada si hay algo que no quieres hacer, no lo hagas y fin. Eso es enfermarse por dentro.



VIII

Y por último, ésta foto con cara de no me toques.
Para ser sensual no hay que mostrar, no hay necesidad de buscar la aceptación de otros, ahí adentro están todas las respuestas y la aceptación importante:
LA PROPIA. 










¡Buen inicio de semana!








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