Se aproxima el verano

18:42




Debí haber publicado este post hace como un mes, pero mi vida a veces caótica hace que me desorganice de la linea de tiempo con la sección de "La guerra de Venus"

Aunque bueno, aquí ya la cuarta parte casi como resumen de todo lo que pasó con Antonio y los días finales.

(Intentaré hacerlo lo más corto posible ¡Prometido!)





IV

Llegó ese proceso depurativo dónde sacas de ti todo lo que te hace daño e intentas ahora ver la realidad sin filtros ni adornos. 

Es ahí cuando recapacitas y sientes que ya era hora de entender, de darle el luto adecuado a las relaciones. Fue cuando descubrí cuál fue mi problema: la idealización. 

Ocultar sus fallos de mi mente maximizar sus virtudes y verle como si fuese el mismísimo Zeus, bueno, lectoras ustedes entienden la idea que quiero expresar.

Y bueno, llega el desencanto y lo ves más ser humano que nunca. ahí cualquier leve defecto se magnifica y es insoportable.

La última vez que vi a Antonio, no sé, más o menos hace unos dos meses, que fuimos a comer en su hora de descanso, puedo afirmar que ya éramos dos amigos, nada de pullas, nada de miradas todo tan ¿Cómo definirlo? Parecíamos dos extraños que se caían bien. 


Hablar de la vida, sucesos normales, comer por ahí en cualquier sitio sin importancia.
Y después un: Genial verte, hasta luego.

Al principio me dejó muy rayada debo admitir.

Te acostumbras a ciertas atenciones, los besos rutinarios, las miradas vibrantes. 
Pero era de esperarse, creo que después de todo quedamos muy bien. 

Seguí con mi vida, centrándome en lo importante. Tuve una depresión nerviosa aunque Antonio no tenía nada que ver. Ni se enteraría. Eran todos esos temas que llevaba bloqueando un tiempo largo y todo explotó. 

Ahí estaba yo, más sola que nunca, y queriendo aislarme del mundo. Los días y las noches pasaban sin sentido... Estaba perdiendo el gusto a despertar cada mañana, a hablar con la gente, a disfrutar del paisaje. 

Fue cuando decidí ir al psicólogo. Por mi, por mi salud, creo que a la final en estos puntos de la vida uno como ser humano que está en ese proceso de conocerse íntimamente sabe cuando necesita ayuda o, al menos que un desconocido lo escuche sin armar un juicio personal. 

Me empecé a abrir de nuevo a la gente y en víspera del verano intenté volver todo de colores.
Quedé con mi querida Elizabeth y sus amigos. Fuimos a cenar al Lateral y después de fiesta al Arts Club, un sitio que está muy de moda por Madrid.

Desperté de mi letargo y baile como hace mucho no lo hacía, terminé subida en una barra y justo el que me ayudó a bajar se quedó hablando un rato conmigo, un tío bien parecido, después accedí a darle mi número. Esa noche estaba muy feliz, me sentía nueva.

Al otro día casi me muero, eso si. En vez de mi habitual Gin Tónic tomé Vodka y mi cuerpo no lo resistió.
Me escribió después este chico y en el transcurso de la conversación descubrí que era un Antonio: a parte de que tenían la misma profesión eran de ese rollo pijillo, con sus cabellos medio largos y porte similar. Fue para mi un STOP. Aquí no, joder.

Tuve otra recaída. Estaba hastiada. Pasé unos días más tirada sin querer saber de finales, ni comienzos...
Saqué fuerzas sin saber de donde para ser sincera. Me llené de ideas nuevas, llegaron algunos amigos de visita por la maravillosa Madrid. Y otra vez salir mucho, programar viaje para Barcelona donde me encuentro ahora terminando este post, visitando a una vieja amiga, de la cual escucharán pronto.

La historia con Antonio no termina aquí, en el próximo capítulo sabrán más acerca de este enredo, entre otras cosas...


Feliz inicio de semana


XX


V


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