¿Para bien o para mal?

19:22






Vamos por el quinto capitulo de la guerra de venus. Como os decía en el anterior, ésta historia no se ha cerrado aunque hoy con lo que sabrán quizá ya sea el final. 
 Duele admitir, duele cerrar ciclos. Pero llega el momento y hay que afrontar el problema, decirle basta y resolverlo.
Esto pasó hace más o menos dos meses. Fue la última vez que vi a Antonio y no creo que se vaya a repetir.
Llevo algunas semanas pensando como escribir esto sin que vuelva a ese día y me sienta tan jodidamente triste, pero hoy encontré las palabras para poder contar qué sucedió.

Es que cuando dan justo ahí en el ego, que no quiere rendirse y soltar el vaso es cuando uno siente que nada peor puede pasar, que después de romper el sentimiento, la magia, y por último dar ahí en la falsa esperanza sazonada de orgullo; todo se fue...



V


Eran casi mediados de julio y el calor de Madrid ya estaba adherido por completo. Ese día había quedado a comer con una amiga que estaba de visita: Cristine. Fuimos al Lateral (se va volviendo una costumbre) me encanta el tartar de salmón de ahí. Hablamos de hombres como es normal, risas, chismes, día radiante. Dimos una vuelta y nos despedimos porque tipo 6 o así había quedado a tomar un café con Antonio.

Estaba por el paseo del prado y allí encontramos una terraza.
-¡Qué guapa como siempre!
-Lo mismo digo churro.
(risas)

Nos sentamos el uno frente al otro y como dos viejos amigos empezamos a hablar de todo. Iba muy guapo debo admitir, una de las cosas que desde el principio me llamaron la atención de él fue su buen gusto al vestir. Como estaba recién salido de la oficina llevaba una bonita americana eso alcanzo a recordar. Su melena ondulada se asomaba con estilo mientras entre sus preguntas estaba:
-Y tu qué ya llevas mucho en Madrid ¿nada que te echas un novio?
-Ya sabes que soy complicada, estoy muy agusto soltera, (respondí con un tono de voz suave que quiere decir lo contrario pero no es posible).

Miradas algo sugerentes pero sin pasarse, íbamos de muy buen rollo hasta que lo dijo.

-Te cuento aquí entre nos, he conocido alguien.

El frío que bajó por toda mi cara para intentar parecer natural, intentando disimular la incomodidad que sentía creo que es de las pocas cosas en la vida que vaya a olvidar fácilmente.

-¿Ah si? ¡Qué bien!
-Si, si, llevamos más o menos un mes. Me lo quiero tomar con despacio, ya sabes, ella me sigue el juego con lo del "maybe" y hablamos cada día de por medio.

 Dentro de mi era un: RESPIRA JODER RESPIRA.
Solo pensaba: ¿Lo del maybe?
No se puede ser tan hijodeputa para contarle a la tía que aplicó la misma táctica; que ahora la lleva con otra como si fuéramos íntimos. Es insoportable.

-¿Y qué planes tienes con ella? ¿Algo serio?
Fue inevitable necesitaba saberlo.
-Sí, eso me gustaría.

Patada en la cara número dos del día.





-Pues ojalá todo se te dé.
-Eso espero.

Cambiamos de tema y empezamos a conversar de pijos y política.
Intenté tener el mejor semblante posible, total por un lado era culpa mía, por creer que podía manejar bien la situación cuando la herida escuece todavía.

Me llevó a casa y justo me dejó en la esquina, nos despedimos -Un gusto verte y adiós-
Casi me atropella un taxi de lo ida que estaba pero por suerte solo fue un susto.

Le escribí a Vanessa (otra amiga) desconcertada y sin saber qué hacer, porque simplemente no estaba preparada para escucharlo de su boca, no sabía como manejar esa vorágine en mi cabeza...

Me fui para la casa de un amigo donde estaba ella, hicimos la cena, hablamos del tema y por último bebimos algo de whisky.

Terminé en la esquina del comedor con lágrimas en mis ojos haciendo una de esas reflexiones que viene a las madrugadas y con algo de licor en el cuerpo:
-Entonces tal vez, todo este tiempo esa conexión me la inventé, tal vez, sí vivimos lo que vivimos pero ciertamente no sentimos lo mismo, dentro de mí todo iba intenso, tanto que escribí en forma de relatos nuestras citas y uno que otro texto hablando de lo que influía de un modo u otro en mi estado de ánimo. Si alguien me preguntaba por esa época si estaba con alguien era él quién venía a mi cabeza. Me compraba algo bonito para verlo, me preocupaba mucho por mi aspecto, quería estar guapa por el simple hecho disfrutar de su presencia...

Esto ya no sirve de nada pero lo tenía que decir.
Todo esto pasó un día antes de irme a Barcelona, casi me deja el autobús, porque desperté al otro día en casa de mi amigo, tenía cosas por hacer y ni había preparado la maleta. Todo un desastre tan a mi gusto.

Así que decidí dejar todo eso en Madrid y disfrutar al máximo de las vacaciones.
En la sexta parte les contaré que tal el caótico y divertido Barcelona, fotos y aventuras.

Hemos cerrado el capítulo de Antonio.
¡Buena suerte y hasta luego!





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