Paraíso final

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Con lo que me gusta ser de ti, 
Oler a ti, 
Llevarte aquí, al lado de cada uno de mis pensamientos. 
Y sentir que aunque ya no me pertenezcas (aunque nunca lo hiciste) 
Yo sigo siendo tan tuya como mía, 
Sigo teniendo esperanzas, de que algún día no sé de qué manera, te acuerdes de mi, 
y llegue un mensaje, una llamada, un presentimiento...
Algo con un "Te extraño" de por medio que me alegre la mañana. 

Y que ese nosotros tan evaporado, sea de nuevo un tal vez.

Con lo que me gusta ser de ti, 
Oler a ti, 
Calar ahí, en el recuerdo,
Que tan lejano se vislumbra ahora, que tan amargo me lo tengo que beber.
Volver,
Volver a caminar en las hojas secas, el olor a árbol y la humedad.
El tacto de tu mano, el borde de tu sonrisa, y mis mejillas a punto de sonrojar...

Te llevo aún, marcado en cada verso que sale de mis labios y se mantiene el eco que me susurra esta ausencia inevitable.






¿Ausencia? 
¿Qué podríamos decir de esa palabra? 
Que es como un vacío que parece pequeño pero que es muy hondo, que los años rara vez la cura, que el amor es el único remedio. 

Pero ya no tengo tu amor, se fue. Tus manos ya no me tocan como antes, porque aunque sigas físicamente ya no existo en tu corazón. 

Con lo que me gusta ser de ti, 
Oler a ti, 
Entender que el tiempo esfuma los sentimientos débiles y que me bastó tenerte así fuera una corta temporada paseando por mi vida. 
Siendo una enseñanza, una persona que me hizo entender,
que cuando sabes que alguien llega para irse hay que disfrutar cada minuto de su compañía, hay que olvidar los reproches, y los reclamos, y los orgullos. 

Lo que ha de ser será, y lo que no se irá, es tu decisión aprovechar o no su estancia. 







Flores, amar, amar la vida.
Oler a ti y entender que hay tantos tipos de amor y el que yo sentía era muy fuerte y pasajero. 
Era intenso y necio; puro y corrupto.
Siendo esa chispa radiante que en minutos se apaga, como quien disfruta locamente un momento que se va a extinguir al amanecer. 






Y después de todo este es nuestro paraíso final. 
Los últimos alientos para hablar de ésta historia que hace mucho se rindió, que es hora de cambiar la página, de cerrar el libro, de escribir otro y dejarte a la orilla en el mar del olvido...

Con lo que me gusta oler a ti, 
tenerte aquí a cada pensamiento y saber que mis ojos brillan con imaginarte.
Volver a ese lugar perdido distante que nos pertenecía. 

Ser del ayer y ver cómo se vuelve a ir, como cuando la arena se deshace en las manos, 
y no lo puedes evitar, solo sucede y te desgarra. 





Vivir el hoy y el ayer.
Paraíso final.

Tiempo; me llevas de aquí para allá, sin una estabilidad.
Y me ata el aire, y quisiera que el abismo me halara muy deprisa,
cerrar mis ojos, parar el mundo.

Contar uno, dos, tres y se acabó,







(Fotografías por: Daniel Piñeros).

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2 comentarios

  1. Precioso.
    Sobretodo me ha gustado esta parte:

    ¿Ausencia?
    ¿Qué podríamos decir de esa palabra?
    Que es como un vacío que parece pequeño pero que es muy hondo, que los años rara vez la cura, que el amor es el único remedio.

    Si me das permiso, la pondré en twitter.

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