¿Seremos olvido?

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Volvemos a la Venus. Al capítulo definitivo de esta historia y que quizá ésta sea la última vez que Antonio sea el principal.

VII

Volvía a Madrid y era el calor más sofocante de la vida, extrañaba un poco la brisa del mar, pero es cierto que me apetecía volver a casa.
Los días siguientes no los recuerdo con mucha claridad, eran principios de Agosto y me vi con algunos amigos, líos pasajeros y un giro gracioso en mi vida social.

Empecé a salir como nunca en la vida y a tener planes casi todos los días. Todo parecía ir tan rápido y bueno, debía aprovechar, en septiembre empezaba la Uni y no podía estar igual de libertina.

Es una sensación extraña lo de ya vivir sola, que nadie pregunte si has llegado o no a casa, que si te vas tres días y vuelves al amanecer no lo va a notar nadie (o bueno, mi compañera de piso).
Las sesiones de psicoterapia las dejé un poco de lado y no sé, la vida empezó a fluir, no me preocupaba nada más allá que disfrutar el verano que quedaba y la gente maravillosa que iba a conocer, me vi de nuevo con mi amiga francesa y se terminó formando una especie de grupo; "chicas de fiesta" y vaya fiestas a las que íbamos, cócteles, eventos sociales, disco hasta las mil.


Licor, líos amorosos, conocer gente por montones y reir mucho, todo el tiempo. Dos francesas, dos colombianas y una española, así empezamos y terminamos siendo muchos más.

A ellas les empecé a confiar algunos secretos, y las tonterías que entre mujeres hablamos, obvio Antonio iba a ser parte de conversación... Entre un vino blanco o una copa de gin (tan típico ya), contaba las historias mientras veíamos que éramos tan diferentes pero que en común teníamos esa soledad e independencia que ya nos marcaba la vida.

Entonces un día me dio por escribirle a aquel, y en medio de la conversación, me enojé creo que fue porque tardamos en entablar una coherencia como tres días, porque respondía tarde (cosa que detesto infinito). Le dije:
-"Intenté de todas las formas llevarme bien contigo, porque sabes que te tengo mucho cariño y me importas, pero si a ti te da igual esta amistad, solo te pido por favor, y sin ánimo de ser pesada que me devuelvas el libro que me tienes, y no leiste. Tiene un gran valor sentimental para mi, sino no te daría el coñazo... Gracias"-




Él con mil disculpas y explicaciones, intentaba suavizar lo hablado, pero ya no había marcha, finalmente accedió y me dijo que esa semana pasaría a dejarlo. Incluso recuerdo que me dijo, "Si quieres tomamos un café y hablamos tranquilamente" a lo que yo respondí: -No hay necesidad, me lo dejas y ya está-.

Ahí fue cuando se enojo, y bueno, no apareció esa semana con el famoso libro... Ya llevaba un año con él, y de verdad si "El olvido que seremos" no fuese uno de mis más preciados libros, no hubiese insistido y tampoco en su momento cuando sentía tantas cosas por Antonio seguro no se lo hubiese prestado.

Creo que pasó una semana más y ya estábamos en buenos términos otra vez. Me llevó el libro, si si ¡Por fin! fue solo de paso porque no tenía tiempo, le vi tan delgado, puedo recordar que me dio dos besos en la misma mejilla y me abrazó con fuerza, como con cariño, uno ya más familiar que pasional.

Se acabó.
Era el fin y yo lo sabía.
No había más excusas, ni nada que nos atara.

Adiós de verdad querido sueño, querido destino, querido pasado.

Quedé por un momento más en silencio, sabiendo que las excusas por fin se acabaron. Sentía que no le volvería a ver y lo acepto, me dolía; tanto, que no sabía cómo manifestarlo.

Le escribí a mi amiga Laura y le dije que ya era el final, que tenía que dejar la obsesión o capricho, o apego o lo que fuera. No quedaba nada, solo los recuerdos que se hacían lejanos.

Sin pensarlo ya han pasado más de seis meses, recuerdo cuando empecé con la idea de esta sección y aún guardaba alguna esperanza de que al menos, las cosas las llevaría mejor, recuerdo ese día en Ramses que fue la primera entrada de la Guerra de Venus, cuánto dolor y lagrimas... Ahora veo todo con otros ojos, agradezco a la vida por haberme permitido conocerle y compartir con él momentos. Nunca me arrepentiría, simplemente hubiese actuado de una forma más sana.

Quizá esta sección siga con otro protagonista. Quizá la vida después de todo me guíe hacía el amor, o siga así de aquí para allá.
Bienvenido lo que llegue, aquí estoy para enfrentarlo.







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