Dear 2018

15:00




No lo puedo creer. Otro año que se va.
Qué rápido, qué efímero, como un abrir y cerrar de ojos.
Diciembre de nuevo, qué nostalgia me da.
Quisiera tener las palabras adecuadas en este momento, quisiera saber qué dirección darle a mi vida y hacer un voto de ánimos para quién me lea.
Pero no soy ningún ejemplo, ni nadie particularmente bueno para dar algún consejo.

Todos cargamos nuestra cruz, y no es ni más ni menos (es hecha a medida)
Cada ser conoce sus pecados, a pesar de que hay rincones de la mente donde viven y muchas veces los olvidamos, allí están para salir a doler lentamente... Porque esa cara oculta espera escondida en aquel pasillo oscuro.

La verdad el año empezó muy bien, estaba enamorada y respiraba corazones. Nunca había sentido algo tan bonito; muchas veces al despertar lo veía todo y parecía un sueño, un sueño del que tuve que bajarme en primavera y de ahí vino el desfile amargo de fracasos. El verano se llevó muchas personas que quería y en el otoño conocí nuevas y seguí agradeciendo las amistades que van durando, aquí es complicado conectar y confiar, aquí nadie da nada gratis; todo tiene un precio, y bueno así va la vida.

Si me ponen a puntuar este año... Si me ponen a hablar de pérdidas y compensaciones...
¿Qué diría? ¿Qué dirías tú?
Que fue caóticamente divertido, que lloré mucho como cada año, que me hice más vieja, que hablé más de lo que hablo siempre, que también me reí que lo pasé bien y mal, que están por igual. Que tengo algunos traumas que debo superar y que me hice más fuerte aunque sigo asustada, vivir da miedo, crecer también.

Así pues, querido 2018 yo no te pido un año brillante, no te pido la vida color rosa con la que sueño tan a menudo, yo pido para este año más paz, más luz, más tranquilidad en el corazón de todos. Más justicia en los dos lados de la balanza. Haré mi parte, para mejorar para ser el buen ser humano que siempre he querido. Prometo cambiar internamente para ver también cambios en mi exterior. Prometo ser más optimista y objetiva con la vida y con los demás. Dar no para recibir sino para equilibrar. Ya en esta vuelta de sol y con 21 años para empezar de nuevo, sí otra vez, más bonito.

Sigo sumergida en esta aventura. Sigo enamorandome del arte y lo que conlleva, de mi querida ciudad adoptiva y de las historias que me susurra en el aire. Mantengo las esperanzas aunque a veces se vean evaporadas y odie todo; especialmente a mi misma. Por eso brindo por la contradicción, por el teatro cotidiano, por las emociones, por los sueños, por la vida; que un año más me tiene aquí, siendo yo, siendo libre (así a veces se me vaya la olla).

A la salud de todos. Por un 2018 diferente, por un comienzo, por una oportunidad.



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1 comentarios

  1. Esperemos que el año que entra sea infinitamente mejor que el anterior.
    ¡Un besazo! :)

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